22 nov 2010

JOACHIM KROLL



Joachim Kroll nació en Hindenburg, Alemania, el 17 de abril de 1933. Fue el ultimo de ocho hijos de un minero de carbón y solamente fue a la escuela durante tres años, nunca aprendió a leer o escribir. Joachim siempre fue un niño débil, siendo ya un jovencito aun mojaba la cama. Posteriormente los psiquiatras descubrieron que su IQ apenas alcanzaba 76 puntos. A los 11 años se muda con sus padres al Oeste de Alemania en donde su padre es tomado prisionero por los rusos tras la Segunda Guerra Mundial, Joachim jamás volvería a verlo. Su madre falleció algunos años después, en enero de 1955. El 8 de febrero de 1955, a la edad de 22 años, Joachim acechó a Irmgard Strehl, de 19 años, cuando ésta iba por una carretera rural cerca de la ciudad de Walstedde. Irmgard fue asesinada por estrangulación y luego violada, un destino que correrían todas las mujeres que fueron víctimas de Joachim. Su cadáver fue encontrado a varios metros de la carretera. En algún momento durante 1956, Kroll asesina y viola a Erika Schuleter, no fue juzgado por este crimen debido a la falta de evidencia. En 1957 se muda a Duisburg, una gran ciudad industrial que sería su coto de caza durante los próximos 20 años. Durante tres años, los extraños impulsos que llevaban a Joachim a matar y a violar permanecieron más o menos latentes, sin embargo existen antecedentes como el de Erika, una joven sin hogar que es levantada por Kroll en una taberna de Duisburg el 23 de marzo de 1959, la golpea e intenta estrangularla, cuando ella vuelve en si el agresor ha desaparecido. Luego, en rápida sucesión, volvió a las andadas, dos veces en un mes. Las víctimas fueron Klara Frieda Tesmer, de 24 años el 16 de junio de 1959 , y Manuela Knoot, de 16 el 26 de julio de 1959, ambas fueron asesinada y violadas. Fue al matar a Manuela cuando a Joachim le empezó a gustar la carne humana. Cuando se encontró su cadáver en un bosque cercano, la policía se quedó horrorizada al ver los grandes trozos de carne que le habían arrancado de los muslos y nalgas. Años después, Joachim reveló que había envuelto la carne en un papel y luego se la había comido en la cena. Seis meses después del asesinato, Horst Otto de 24 años confesó haber matado a Manuela, fue arrestado y enjuiciado a pesar de que después se retractó de la confesión. Cumplió una condena de 5 años y fue puesto en libertad en abril de 1965. En 1962, Joachim volvió a actuar. Durante un viaje a Burscheid, al sur de Köln, viola y mata a Barbara Bruder de 12 años. Su cuerpo nunca fue encontrado y Joachim no fue juzgado por este crimen a pesar de haberlo confesado. El lunes de Pascua, abril 23 de 1962 Kroll rapta, viola y asesina a Petra Giese, de 13 años. Su cuerpo es encontrado en un bosque de Dinslaken-Bruckhausen, al norte de Duisburg. La policía descubre que le han sido cortadas ambas nalgas así como el antebrazo y mano izquierdos. Dos meses después, el 4 de junio, mata a Monika Tafel, de 12 años. También en este caso se encuentra que el cuerpo ha sido mutilado. Ambas chicas habían sido asesinadas por estrangulamiento. Dos hombres inocentes fueron arrestados, declarados culpables y encarcelados por estos asesinatos. Vinzenz Kuehn, un conocido pederasta, pasó seis años en prisión por el asesinato de Petra Giese. Walter Quicker, un exlegionario, fue declarado sospechoso del asesinato de Monika Tafel. Como no había ninguna prueba en su contra, fue liberado. La mujer de este hombre inocente se divorció de él por el incidente y sus vecinos lo hostigaban continuamente. Unos meses después del asesinato, se colgó en el mismo bosque donde se había encontrado el cadáver de Monika Tafel. Tres años después de estos crímenes, el 22 de agosto de 1965 Joachim volvió a matar. Estaba buscando una víctima femenina en las cercanías de un lago en Grossenbaum-Duisburg cuando se topó con una pareja que había aparcado en un camino vecinal. Hermann Schmitz y su novia, Marion Veen, se estaban besando en el asiento delantero de su automóvil. Joachim se puso delante del vehículo y empezó a mover los brazos como loco. Creyendo que este hombre tenía algún problema, Schmitz salió del automóvil. Joachim le asestó varias puñaladas. Marion, quien entendió lo que estaba pasando rápidamente, se pasó al asiento del conductor y puso el vehículo en marcha. Joachim logró apartarse de un salto en el último momento. Corrió hacia los matorrales y desapareció en medio de la noche. Marion colocó una horquilla debajo de la corneta para que esta no parara de sonar, esperando así llamar la atención. Entre tanto, detuvo el vehículo y corrió al lado de Hermann. No había nada que pudiera hacer. Estaba muerto. Esta fue la única ocasión en que Kroll asesinara a un hombre. El 13 de septiembre de 1966, Joachim asesinó y violó a Ursula Rohling, de 20 años. Inmediatamente se sospechó de su novio, Adolf Schickel, la última persona vista en su compañía. Aunque fue arrestado, después lo dejaron en libertad. Adolf tuvo que hacer frente a las burlas de sus amigos y vecinos, que estaban totalmente convencidos de su culpabilidad. Cuatro meses después de recuperar su libertad, se llenó los bolsillos con piedras y se ahogó en el Rio Main, cerca de Wiesbaden. El 22 de diciembre de 1966 Kroll rapta de Essen a Ilona Harke de 5 años, la sube a un tren rumbo a Wuppertal y ahí toman un autobús hacia Hueckeswagen. Bajan en una zona boscosa del camino y caminan hasta un lugar conocido como la zanja Feldbach donde la viola y después ahoga. A este hombre enloquecido no le importaba la edad de sus víctimas. El 12 de julio 1969, durante un paseo al lago Baldeney, Joachim conoce a Maria Hettgen, de 61 años, cuando intenta iniciar una conversación con ella lo rechaza y enfurecido la viola y estrangula. El 21 de mayo de 1970, Jutta Rahn, de 13 años, regresa de la escuela a través del bosque, Kroll la intercepta y la estrangula. Se sospechó de Peter Schay, quien era vecino de Jutta y con quién mantenía un noviazgo. No obstante que no había pruebas en su contra permaneció en prisión durante 15 meses antes de ser liberado.

EL VAMPIRO DE DUSSELDORF


Uno de los más tristemente famosos criminales en serie, nacido en Mühlheim, Colonia, Alemania, fue llamado "Vampiro de Düsseldorf" y "Rey de los delitos sexuales". Su padre, moldeador de arena, dado a la bebida maltrataba a su mujer y a sus trece hijos, siendo llevado a prisión por intento de incesto.

Peter tuvo que educarse en la calle, comenzando así su vida criminal muy tempranamente. A los cinco años de edad además de la crueldad con los animales mató a un perro y a uno de sus compañeros de juegos que no sabía nadar lo tiró desde una barca en la que navegaban, intentando ahogarle. A los 8 años, después de una paliza que le dio su madre, huyó de la casa, viviendo del producto de sus robos. Regresó a casa y trabajó como aprendiz en una fábrica.

A los catorce años violó a una joven a la que dejó medio estrangulada. A los 16 años vivió con una mujer mayor que él, que era sadomasoquista y le obligaba a pegarla, lo que estimuló el sadismo del joven criminal. Sufrió varias condenas por robo. En 1904 comenzó su carrera de incendiario, lo que le proporcionaba una gran satisfacción sexual. Ingresó en el Ejército, desertando después, siendo detenido y condenado a siete años de trabajos forzados.

En 1913 asesinó a una niña de ocho años cuando entró a robar en una casa, pero no fue descubierto. En 1923 se casó. No tuvo hijos. Vivía aparentemente como un hombre normal. Sin embargo llevaba una doble vida. Era ya en realidad un maníaco sexual y entre 1923 y 1929 asaltó a varias mujeres dejándolas medio muertas, pero ninguna se atrevió a denunciarle. Luego atacó a una mujer adulta con unas tijeras dejándola malherida y mató de la misma forma a una niña de nueve años quemándola después con gasolina. Ese mismo año asesinó a un hombre y una mujer con unas tijeras, bebiéndose su sangre. Poco después asesinaba en un descampado a dos hermanas de forma brutal. Siguieron tres crímenes más con violación y muerte a martillazos.

Tras una serie de intentos de violación y asesinato su último crimen fue el de una niña de cinco años, Gertrud Alberman, a la que mató en las afueras de Düsseldorf. El intento de violación y muerte de María Butlies, fue lo que condujo a su detención. Casado, jamás sospechó su mujer su doble vida. Pero al final, y por recomendación de él, para que cobrase la recompensa por su captura, le denunció a la policía. Siempre fue considerado por sus vecinos como un hombre honrado, tranquilo, inteligente y trabajador. El Prof. Berg, psiquiatra que le examinó en la cárcel se ganó su confianza y consiguió que le contase toda su vida con detalle. Tenía una memoria sorprendente. El 22 de abril 1931, convicto de 9 asesinatos (los demás no se le pudieron probar), recibió 9 penas de muerte. La ejecución por decapitación tuvo lugar el 2 de julio de 1931, en el patio de la prisión de Klingelpütz, en Colonia.

Sólo podía excitarse sexualmente matando mujeres. El Prof. Berg describió a Kürten como "el rey de los pervertidos sexuales", necrófilo, sádico, incendiario y practicaba el bestialismo. Bebía la sangre de sus víctimas. Sentía gran admiración por Jack "El Destripador". Se ensañaba con sus víctimas a las que violaba, estrangulaba o apuñalaba (una de sus víctimas presentaba 36 puñaladas), a veces quemaba los cadáveres con gasolina o los enterraba. El número de sus crímenes ascendió a más de 60, algunas de ellas niñas. Confesó al psiquiatra que le estudió en la prisión, que odiaba a la sociedad y soñaba con frecuencia que algún día volaría la ciudad de Düsseldorf con dinamita. Se casó con una exconvicta como él y fué a la única mujer que quiso normalmente, y quien nunca sospechó los crímenes de su marido.

La policía trató de averiguar quién era el hombre que aterrorizaba a la ciudad, sin conseguirlo, hasta que en cierta ocasión, viendo que iba a ser descubierto cualquier día, confesó sus crímenes a su mujer, que horrorizada le denunció a la policía. Así pudo ser capturado, y juzgado en un proceso que comenzó el 13 de abril de 1931, durante el cual intentó su abogado defensor probar que era un demente para salvarle de la pena capital. No le sirvió de nada y el 2 de julio de 1931 fué ejecutado en la guillotina a las seis de la mañana. Durante los días que estuvo en prisión recibió miles de cartas, muchas de ellas cartas de amor y en la mayoría de las cuales le pedían su autógrafo.

JAVED IQBAL


El peor asesino en serie en la historia de Pakistán, juzgado según la Ley del Talión. El segundo puesto en la clasificación mundial de asesinos en serie, lo ocupa un pakistaní con 100 víctimas. Es posible que Javed Iqbal estuviera empeñado en superar a su colega inglés Harold Shipman (215 víctimas), pero afortunadamente le detuvieron en el 2000, tras escribir una carta de confesión a un periódico. Javed Iqbal fue detenido en diciembre de 1998 después de que en un acto de exhibicionismo enviase una carta a la Policía en la cual confesaba haber estrangulado a un centenar de jóvenes. Además de mofarse de la incapacidad de las autoridades de atraparlo y ponerlo entre rejas, en ella explicaba cómo había cortado en pedazos los cuerpos de sus víctimas, de las que abusaba sexualmente antes de asesinarlas, y luego depositaba los restos en una tinaja con ácido para hacer desaparecer los cadáveres. Esta carta desencadenó una auténtica caza al asesino, que se prolongó durante un mes y concluyó con la captura de un ingeniero químico de 42 años llamado Javed Iqbal, que se convirtió así en el criminal más buscado en los 53 años de historia independiente de Pakistán, donde son muy raros los casos de asesinatos en serie. El 30 de diciembre, en otro acto de exhibicionismo típico de este tipo de criminales, Iqbal se había presentado en las oficinas de "The News", un periódico de la ciudad paquistaní de Lahore. En la redacción de dicho periódico declaró que no sentía remordimientos por haber matado a 100 niños, pero que podría haber matado a 500 y que si sólo asesinó a 100 fue porque no quiso ir "más allá". Confesó a los periodistas que había actuado así en protesta por los malos tratos que sufrió de las Fuerzas de Seguridad, y que temía por su vida si se entregaba directamente a la Policía, por ese motivo había acudido al periódico local. Las primeras investigaciones policiales acerca de este caso de desaparición de menores condujeron pronto a la casa que el ingeniero compartía con sus cómplices. Allí se encontraron unas fotografías de 100 niños muertos y las ropas que muchos de ellos llevaban cuando desaparecieron. Asimismo se hallaron los restos de dos cadáveres en una tinaja azul. Sus víctimas eran niños, de los que, según parece, abusaba sexualmente. La policía encontró en su casa los cadáveres en descomposición de tres menores, un álbum de fotos de niños y cinco sacos con ropa y zapatos de decenas de desaparecidos. Casi todas las víctimas procedían de familias muy pobres o eran mendigos, y en algunos casos habían pasado meses de la desaparición hasta que las familias presentaron las denuncias. La gran mayoría fueron identificadas por sus familias a las que fueron mostradas las fotografías. El presunto asesino afirmó que las fotografías eran tomadas por sus dos cómplices que, según añadió, eran homosexuales, aunque negó que él lo fuera. Durante el juicio, el ingeniero negó la versión de los hechos relatada en la carta que había enviado a la policía, y afirmó que había sido detenido por error. En el transcurso del mismo un total de 105 testigos de la acusación prestaron declaración ante el tribunal, mientras, la defensa no presentó ninguno. Al final, la sentencia emitida por el juez de acuerdo con la "Sha’aria", (tradicional ley islámica) lo declara culpable y solicita el "ojo por ojo y diente por diente". La sentencia del tribunal de Lahore es que el asesino deberá ser ejecutado en el parque público más popular de la ciudad de la misma manera que él ejecutó a sus víctimas. "Morirá estrangulado delante de los padres de los niños a los que ha matado, y su cuerpo será cortado en cien pedazos que serán depositados en ácido, como usted hizo con los niños", las palabras del juez. Uno de los cómplices de Iqbal, Sajid Ahmad, de 17 años fue también condenado a muerte porque participó en cada uno de los asesinatos. También Mamad Nadeem, de 15 años le declararon culpable de los crímenes de trece de las víctimas y fue condenado a 182 años de prisión (14 por cada uno de ellos), al igual que Mamad Sabir, de 13 años, a 63 años de cárcel. Tras oír la sentencia en una sala abarrotada de público, Iqbal juró por su honor que era inocente, luego firmó el fallo y fue conducido a la prisión. Su abogado defensor, Najeeb Faisal Chuadhry, declaró a la prensa que pensaba apelar a la sentencia y si fuera necesario llevaría el caso ante el Tribunal Supremo. En este caso, la ejecución se podría demorar durante años. La sentencia fue criticada duramente por grupos de derechos humanos e incluso por el Concilio de Ideología Islámica, pero la corte de Lahore no dio paso atrás. Como quiera que sea la sentencia jamás llegó a cumplirse. La mañana de 8 de octubre de 2001, apenas cuatro días antes de que la Sha’aria rindiera su veredicto final, las autoridades de la prisión de Kot Lakhpat hicieron pública la muerte de Javed Iqbal y su cómplice Sajid Ahmad, ambos fueron encontrados en sus celdas ahorcados, al parecer, con sus sábanas. Las autopsias revelaron que ambos habían sido golpeados y algunas declaraciones de guardias y custodios no parecían ser del todo verdad, pero a fin de cuentas las autoridades dictaminaron "suicidio" por ingestión de veneno. Fue condenado a pena de muerte que, aplicando la ley islámica, debía ser similar a la forma en que mató a sus víctimasJaved apeló la sentencia que finalmente no se pudo cumplir porque falleció en la cárcel en 2001.

HAROLD SHIPMAN (EL DOCTOR MUERTE)


Un médico que faltó gravemente a su juramento hipocrático y que se convirtió en uno de los peores "superasesinos" de la historia mundial, resolvió utilizar para sí mismo una receta igual y, tal como lo hizo con 215 pacientes, también se quitó voluntariamente la vida en una celda de la prisión de Wakefield (Inglaterra) en la que estaba condenado a cadena perpetua desde hacía cuatro años. Harold Shipman, de 58 años, mundialmente conocido como el "Doctor Muerte" y múltiple asesino, fue encontrado ahorcado el 13 de enero de 2004 en su celda de la cárcel de máxima seguridad a las 6.20 GMT y dos horas después se certificó oficialmente su fallecimiento; según las versiones oficiales, debió quitarse la vida durante la madrugada, utilizando las sábanas de su cama. Las sospechas, que condujeron a las investigaciones sobre la forma como trabajaba el médico, a quien durante el juicio se señaló como un "adicto al asesinato", comenzaron en 1998 cuando cometió uno de sus mayores errores, al falsificar el testamento de una anciana de 81 años a la que asesinó inyectándole morfina. Tras la investigación, el 7 de septiembre de ese año fue detenido. Correspondió a la hija de esta octogenaria, una abogada llamada Angela Woodruff, denunciar al aparentemente "afable doctor", ya que se extrañó que su madre Kathleen Grundy le hubiese dejado, a través de un testamento, 365.000 libras esterlinas. Fue este el principio del fin del criminal, que tras un juicio de 52 días recibió como castigo en enero de 2000 la cadena perpetua por el asesinato de 15 pacientes, todas mujeres de avanzada edad, pero nuevas investigaciones indicaron que mató, cuando menos, a otras 200, aunque las cifras se elevan hasta las 260. La juez Janet Smith afirmó el año pasado en Manchester, que el "Doctor Muerte" "es posible que haya sido un drogado del crimen" y expresó que durante su investigación fueron analizadas las circunstancias de 887 fallecimientos de pacientes de Shipman, que comenzó a matar en 1975, un año después de haber comenzado a ejercer su carrera de medicina. Al parecer, cuando tenía 17 años fue testigo de una dolorosa muerte de su madre a causa del cáncer y eso, según algunos psiquiatras británicos pudo "marcarle para el resto de su vida", porque ella fue tratada en sus últimos días con morfina para calmar los intensos dolores que sufría. Además, resultó ser un adicto a los calmantes y en la década de los años 70 llegó a reventarse las venas por utilizarlos en cantidades desproporcionadas, pero las autoridades únicamente le multaron con 600 libras esterlinas que pagó para quedar así libre de cargos y ejercer una carrera que le llevó a matar a una amplia mayoría de sus pacientes. El "asesino en serie", si los números de 215 son los válidos, mató entre 1975 y 1998 a 171 mujeres y 44 hombres, de edades que iban de 41 a 93 años, pero según la juez Smith aquella cifra "no refleja completamente la amplitud de los crímenes" porque existían, a su juicio, fundadas sospechas que había otras 45 víctimas mortales. Shipman, que ejerció como "médico de familia" en Todmorden, inicialmente, y desde 1977 en Hyde, una población cercana a Manchester, prefería acabar con la vida de mujeres mayores de 60 años que vivían solas y a las cuales durante las visitas que efectuaba les inyectaba dosis de morfina o heroína, y luego certificaba que habían fallecido como consecuencia de una crisis cardiaca. Según los jueces no hubo en esos asesinatos ningún motivo de índole sexual ni económico, salvo en el de Kathleen Grundy, que se convirtió en su perdición. ¿Entonces, qué lo condujo a cometerlos? De acuerdo con lo expresado por el fiscal del caso, cuyas acusaciones influyeron para que se le condenase a cadena perpetua, lo hizo "por el drama de quitarle la vida a alguien, por tener poder sobre la vida y la muerte". Se creía Dios, cuando sólo era un miserable asesino. Fue en Hyde donde Shipman asesinó a 214 de las 215 víctimas reconocidas y por lo cual se le condenó a la cadena perpetua. En 1998, cuando fue detenido e ingresado en prisión, alcanzó a matar a 18 personas, pero en los años 1995 y 1996 se registraron las mayores cifras con 30 crímenes en cada uno de ellos. La magistrada Smith dijo tras la investigación realizada que Shipman asesinaba a sus víctimas en sus domicilios por las tardes y que el "Doctor Muerte" había "traicionado la confianza de los pacientes de una manera y con una amplitud que, creo, carece de equivalente en la historia". También explicó que los últimos tres asesinatos realizados en 1998 por el médico podrían "ser evitados y sus víctimas salvadas" si la policía que realizó la primera investigación la "hubiese correctamente efectuado", porque a juicio de ellas, dos inspectores novatos efectuaron un "mal trabajo". Shipman no se inmutó durante el juicio, ni cuando le leyeron la condena, El juez Forbes le impuso la sentencia en firme que decía así, "cada una de las víctimas era su paciente. Por su maldad y por sus perversas intenciones usted se aprovechó de ellas y abusó de su confianza. No me cabe la menor duda que cada una de sus víctimas sonrió y le dio las gracias cuando usted les administraba las mortales inyecciones". Casado y padre de cuatro hijos, el "Doctor Muerte", que se hizo justicia a sí mismo, habló la víspera de su suicidio con su esposa Primrose, y de acuerdo con los testimonios de funcionarios de la prisión, en donde quedó grabada la conversación, no se observó ninguna anomalía ni él le dio a conocer las intenciones que tenía para quitarse la vida. El médico que en vez de salvar vidas se dedicó a destruirlas; el profesional que sin ninguna razón decidió, por un simple y malévolo placer, a matar en cadena; el hombre que como un "ángel vengador" mantenía una sonrisa que engañaba a sus víctimas para así poderlas llevar a las tumbas tuvo, al parecer, un profundo arrepentimiento que lo condujo al suicidio. De esta forma concluyó una vida que sólo sirvió para hacer el mal, pero nunca nadie sabrá los verdaderos motivos que tuvo para convertirse en un "adicto al asesinato" e, incluso, aceptar ese apelativo de "Doctor Muerte" por el cual nunca protestó. Se llevó a las tumbas muchas víctimas y a la suya propia muchos misterios.

JEFFREY LIONEL DAHMER


Se trata de un asesino en serie estadounidense cuyo perfil psicológico es prototípico del hombre carente de todo aquello que hace tolerable llevar una existencia normal. Su actitud negativa le impidió tener amigos, relaciones, trabajos, intereses, ocupaciones, dinero, esperanzas o simplemente un lugar dónde vivir. Nunca llegó a socializarse y su cavernoso interior emocional se fue degradando mientras llenaba ese enorme vacío de fantasmas.

Nació el 21 de mayo de 1960 en el hogar de un matrimonio problemático compuesto por un conocido investigador químico y una neurótica emotiva y autocompasiva. Era un niño tímido y solitario que temía el abandono y daba la impresión de estar desamparado.

El joven Jeffrey no hacía más que gritar pidiendo atención desde la temprana edad, aunque fuera subconsciente. Pero esos gritos no fueron oídos por unos padres demasiado absortos en sus propias guerras personales durante un amargo divorcio que dejó al niño con la sensación de ser abandonado.
Pronto se interesó por la anatomía animal. En el sótano de su casa guardaba un montón de huesos de conejos, pollos y otros animales, sintiendo gran curiosidad por verlos dentro de los animales vivos que manipulaba. Su familia cambió de vivienda seis veces antes de establecerse en 1968 en Ohio. La mayor parte de su infancia la pasó escondido en un cobertizo de madera en una colina cazando insectos en frascos y conservándolos en formol. Luego pasó a las ardillas, mapaches y otras piezas más grandes, transportando los cuerpos hasta el bosque, donde los dejaba pudrirse. Luego sumergía los restos en lejía para limpiar y blanquear sus huesos.

Su madre, tras una temporada en el hospital, tubo que guardar cama por el resto de sus días por haber ingerido enormes cantidades de tranquilizantes y otras drogas, hecho que ensimismaría a Dahmer en un aislamiento inquebrantable.

A los once años ya hablaba de manera monocorde. Se convirtió en un solitario, balando como una oveja en el aula de clase o comportándose como un retrasado en las tiendas para llamar la atención de sus compañeros. También comenzó a beber y a masturbarse compulsivamente utilizando revistas para homosexuales o mirando las entrañas de los animales que cazaba. A los dieciséis años solía ir borracho a clase, donde tenía un solo amigo que era proveedor de marihuana y con quien se colocaba a diario. El joven se refería al alcohol como su ´medicina´, un tónico autorrecetado con la intención de calmar sus momentos de angustia. Y ese alcohol a su vez, alimentaba su inclinación hacia la excentricidad.
A los diecisiete años, tras observar un joven que a diario pasaba haciendo jogging delante de su casa, sintió un deseo desenfrenado de poseerlo. Como no se atrevía a abordarlo para entablar una conversación, optó por coger un bate de béisbol y se dispuso a esperarlo con la idea de atacarle cuando pasara, pero afortunadamente el joven dejó de ir a correr por esa zona, salvándose de haber sido una primera víctima del atormentado Jeffrey Dahmer.

Al año siguiente, su padre abandonó el hogar, y al poco tiempo, el 18 de junio, el chico se venga recogiendo en la carretera a un autoestopista, a quién llevó a su casa y asesinó, luego metió el cuerpo en un saco de basura y lo arrojó por un barranco.

Después de esto, entró en una crisis depresiva y renunció a seguir viviendo, pero su padre lo envió a la Universidad. Allí también fue rechazado por su contínuo estado de embriaguez, y en diciembre de 1978 su padre lo obliga a alistarse en el ejército, pero sus continuas borracheras no cesan. Al licenciarse va a vivir con su abuela, en donde muestra una posible reinserción, pues comienza a ir a la iglesia, a leer la Biblia e incluso reduce su dosis de alcohol y encuentra trabajo en una fábrica...
Pero poco le duró esa vena. Al poco tiempo comenzó de nuevo a masturbarse insistentemente e incluso robó un maniquí de una tienda, que le hacía las veces de compañero sexual. También empezó a frecuentar las saunas de Milwaukee, en donde se daban cita algunos homosexuales para tener relaciones anónimas e impersonales, pero le resultaba difícil conseguir la erección mientras sus parejas estaban despiertas, por lo que optó por drogarlos con somníferos antes de mantener una relación sexual. Después de esto, ninguno de sus amantes cuando volvían en sí querían volver a saber más de él, por lo que creyó más oportuno buscar un cadáver para satisfacer sus instintos sexuales.

Esa misma noche, tras asistir al funeral de un joven de dieciocho años, fue a desenterrarlo al cementerio, pero no lo consiguió por que el suelo estaba congelado debido a las bajas temperaturas.


En septiembre de 1986 es arrestado por exhibicionismo indecente y desembocó a su primer análisis psicológico, siendo diagnosticada una personalidad peligrosa.

Un año después mataba por segunda vez. Esta vez se trataba de un joven negro al que ofreció una bebida dopada. Dahmer se despertó al día siguiente encima de un cuerpo ensangrentado, pero afirma no recordar nada de lo que pasó aquella noche. Lo que sí revive es cómo tras levantarse mete el cadáver en el armario y sale a comprar una gran maleta para trasladar el cuerpo a casa de su abuela. Allí cuenta que lo guardó en el sótano y lo desmembró, envolviendo la cabeza en una manta y guardándola en una estantería para hervir más tarde el cráneo y blanquearlo.

Después de eso, Dahmer comienza a matar siempre que tenía ocasión. Seguía el mismo modus operandi: primero el flirteo ofreciendo dinero a cambio de sexo, luego les ofrecía bebida con somnífero y finalmente los estrangulaba. Después de matar a su víctima se quedaba abrazando el cadáver, pensando en cómo conservar las cabezas y formar una especie de altar en la habitación adornado con los huesos.

Dahmer seguía la predecible pauta de los asesinos en serie. Empezó matando cautelosamente asustado por sus crímenes. Luego el ritmo aumenta y se convirtió en una máquina de matar más efectiva. Está más que demostrado que estos asesinos con el tiempo se vuelven arrogantes y despreocupados convencidos de que no pueden ser apresados por ningún ser mortal, creyendo tener máximo poder y autoridad sobre los demás.

Dahmer mostraba muchas características de asesino organizado: acechaba a sus víctimas, les engañaba para llevárselos a su apartamento con la promesa de dinero y favores y después de la muerte ocultaba las pruebas de los crímenes, pero también daba muestras de ser un criminal desorganizado: realizaba actos sexuales con sus víctimas después de la muerte, consumía su carne y sangre, las mutilaba y conservaba algunas partes como recuerdos. Esta mezcla de delincuente organizado y desorganizado es lo que se denomina un asesino ´mixto´.

En una ocasión, una de sus víctimas logró marcharse antes de que las drogas surtiesen efecto, y la policía efectuó un registro de la casa, pero afirmaron no haber hallado nada...

El 30 de enero de 1989 fue declarado culpable de atentado contra el pudor en segundo grado, por seducir a un menor de 13 años con propósitos indecentes, y antes de comenzar a cumplir la condena de un año de cárcel, mató otro joven, guardó el cuerpo en el cuarto de baño y para su mayor satisfacción sexual lo mutiló y le pintó el cráneo con aerosol.

En marzo de 1990 se trasladó a vivir a un deteriorado piso, en dónde adquirió una larga mesa y dos grifos de plástico para extender los cuerpos de sus víctimas. Allí tomaba fotos de sus amantes con una cámara Polaroid una vez muertos. Luego, congelaba los órganos, comía parte de la carne y hervía el resto en una enorme olla antes de echarlos en un gran contenedor de basura preparado con ácido.

Normalmente, el caníbal rajaba los cuerpos desde el cuello hasta la ingle frotando las vísceras para procurarse un mayor placer sexual, pero llegó un momento en que este placer no era suficiente y con sus víctimas pensó en crear ´zombis´ o muertos en vida que pudiera conservar sin que se deteriorasen, agujereando los cráneos e inyectándoles un líquido.

A veces se bañaba en compañía de los cadáveres. En la nevera guardaba los corazones, en el congelador las cabezas, en el fichero los cráneos y en la cama un cuerpo descompuesto. Así lo contaron los policías que registraron su casa horrorizados una vez que lograron arrestarlo el 23 de julio tras la denuncia de otra víctima que logró fugarse de su casa.

El joven, atado con unas esposas, había alertado a la policía diciendo que un hombre con un cuchillo le había amenazado con arrancarle y comerle el corazón.

Cuando la última víctima escapó de su apartamento en medio de la agresión, el asesino aguardó tranquilamente a que llegara la policía y no hizo ningún esfuerzo por destruir u ocultar la gran cantidad de pruebas que guardaba en su domicilio: centenares de fotografías de sus víctimas tanto muertas como vivas, cráneos y partes del cuerpo en bidones, cajas y en el congelador.

Según su abogado, si no se había resistido es porque deseaba terminar con todo aquello. Deseaba ofrecer a la policía una declaración completa de lo que había hecho, puesto que no podía culpar a nadie salvo a él mismo.

Según Park Dietz, psiquiatra forense que actuó como consultor en el estudio sobre asesinos en serie del FBI, Dahmer encaja perfectamente en la subcategoría que se denomina ´marginal´: una persona propensa a la furia asesina si cree que está siendo abandonada, con una perversión capaz de realizar actos sexuales con la víctima una vez muerta. El desorden de esta personalidad marginal está marcada por el miedo al abandono y la incapacidad de tolerar el aislamiento o el aburrimiento. Una teoría habitual es que puede relacionarse con abusos en la infancia. La gente que teme el abandono puede sentirse ultrajada cuando alguien que desean que se quede va a marcharse. En este sentido, el asesino en serie normal llega a serlo por su carácter antisocial o por tener fallos de carácter y también a través de desviaciones sexuales, normalmente sádicas y necrofílicas.

Muchos niños que no reciben la atención que ansían en casa, la buscan en la escuela. Dahmer lo hizo con sus extravagancias y su comportamiento muchas veces cómico, pero terminó siendo marginado. No sólo se sintió fracasado en su casa, también en la escuela, en la Universidad y en el Ejército. Era evitado y humillado, puesto de lado. Eso debió dejarle con una terrible sensación de angustia y desamparo. Por ese motivo proyectó sus sentimientos sobre sus víctimas. Las humillaba, las descuartizaba y luego las dejaba de lado también.

El juicio comenzó el 27 de enero de 1992. Desde el principio quedó claro que le impulsaba un trastorno mental, a pesar de que él hacía todo lo posible por disimular su trastorno.

Dahmer se mostró tan sincero y cooperador como muchos otros asesinos en serie, sin embargo ni él mismo podía entender cómo había sido capaz de cometer todas aquellas atrocidades. Todos los presentes pudieron darse cuenta de hasta qué punto sus compulsiones y fantasías se habían apoderado de su mente, empujándole a seguir asesinato tras asesinato.

Después del veredicto habló por primera vez al tribunal diciendo ´Señor juez, todo ha terminado. Me siento muy mal por lo que hice a esas pobres familia y comprendo su merecido odio. Asumo toda la culpa por lo que hice. He hecho daño a mi madre, a mi padre y a mi madrastra, pero les quiero mucho.´

El Carnicero de Milwaukee fue sentenciado a un mínimo de 900 años, pero murió en la cárcel en 1994 asesinado a golpes por un recluso. Tras la noticia, los padres de Dahmer se pelearon por la posesión de su cerebro llegando incluso a enfrentarse ante los tribunales. La madre deseaba vendérselo a un hospital de investigación mental, mientras que el padre sólo deseaba enterrarlo lejos de todo el mundo y de su memoria.

También los parientes de sus víctimas, representados por un abogado, consiguieron hacer negocio con los utensilios utilizados por el asesino para trocear y desangrar. Su nevera se subastó públicamente, al igual que todo tipo de cuchillos, sierras, picadoras y taladros.

Un grupo de ciudadanos de Milwaukee compró el lote completo con intención de montar un ´museo de los horrores´ para la atracción de los turistas, pero al final no se atrevieron a llevar a cabo el proyecto y destruyeron el macabro legado del caníbal.

(La foto que podeis ver es la de una victima de Jeffrey,la cual los policias la hallaron en casa de él en ese estado.

LEONARD LAKE Y CHARLES CHITAT NG


Esta pareja de asesinos seriales sádicos, se piensa, mataron entre 11 y 25 personas y filmaron y fotografiaron muchos de sus homicidios.
En 1985, un tendero de california llamó a la policía porque un asiático había escondido una herramienta de las que vendía en su tienda bajo su abrigo. Cuando llegó la policía, el asiático se había ido, pero ahí estaba un hombre con barba, quien le dijo al oficial que ya había pagado por lo que su amigo había tomado, así que no había delito qué perseguir. El oficial, sin embargo, hizo algunas comprobaciones y encontró que el vehículo del hombre era robado y que, además, había un arma en el interior. Poco después, el hombre barbado fue arrestado y en la comisaría dijo que se llamaba Leonard Lake y que su amigo era Charles Chitat Ng, que él (Lake) era un fugitivo buscado por el FBI. Pidio de favor que le quitaran las esposas, que le llevaran un vaso con agua, papel y lápiz para escribir una nota a su esposa. Lo complacieron y, poco después, vieron cómo sacaba algo de su camisa, se lo echaba a la boca y, en pocos minutos, estaba convulsionando. Había tomado dos tabletas de cianuro que terminaron matándolo.
Poco después, contactaron a la ex esposa de Lake quien llevó a la policía a una cabaña en el bosque. En la inspección preliminar, encontraron manchas de sangre por todas partes: En la pared, en un colchón, en diversos artículos de lencería y algunos agujeros de bala en las paredes y en el piso.
Unos meses después del matrimonio de los Lake, Charles Ng llegó a vivir con ellos. La mujer dijo que se llevaban bien, ya que ambos habían sido marines (Ng aún lo era). A partir de entonces, dijo la mujer, las cosas comenzaron a cambiar y, tras una desaparición de varios meses, Ng, llegó con una camioneta y llevaba algo en ella. Poco después, tanto Lake como Ng fueron arrestados por el robo de armas del ejército y Lake fue liberado bajo fianza, pero Ng fue arrestado ya que se le iba a juzgar en el ejército por el delito. Fue entonces que los Lake se separaron, ya que ella no quiso huir con él a la cabaña y él se fue a vivir solo al lugar. Cerca de la cabaña fue construido un bunker de concreto. Cuando la policía investigó el bunker, hallaron una especie de taller con herramientas cubiertas de sangre y una puerta secreta que llevaba a otra habitación con una cama, una mesa y un letrero que decía “Operación Miranda”. También había ropas y equipamiento militar que incluía armas de alto calibre. Entre otras cosas halladas en el bunker, encontraron un detallado diario escrito por Lake donde narraba la forma en que elegían, capturaban, torturaban y asesinaban a sus víctimas.
Lake era miembro de una secta que creía que el mundo iba a terminar después de una tercera guerra mundial, y tenía la idea de crear cadenas de bunkers con esclavas sexuales para repoblar la tierra.
Poco después, descubrieron una tercera habitación, sumamente reducida y que tenía todas las características de una celda, que contaba incluso con un cristal de dos vistas donde los captores podían ver a la víctima a toda hora. Encontraron también un video donde Lake y Ng torturaban a una chica, la violaban y la obligaban a realizar un streaptease.
La búsqueda prosiguió y hallaron cerca de 12 cadáveres y cientos de fragmentos de hueso, algunos severamente calcinados ya que en las cercanías del bunker había un incinerador bastante potente, lo que hizo creer a la policía que muchos de los cuerpos fueron convertidos en cenizas.
Charles Ng, mientras tanto, seguía desaparecido. Era hijo de un acaudalado hombre de negocios en Hong Kong, pero fracasaba constantemente en la escuela o se metía en problemas por delitos menores, por lo que era expulsado. Su padre lo envió a estudiar a Inglaterra, pero pronto fue expulsado y terminó en los Estados Unidos donde, dando un lugar de nacimiento falso, se enlistó en las fuerzas armadas (Marine Corps) de donde no salió muy bien librado tras el robo de armas antes mencionado. No se sabe cómo conoció a Lake, pero poco después de encontrarse por primera vez se fue a vivir a la casa de este último.
Tiempo después, Ng fue apresado en Canadá cuando intentó robar unos comestibles en una tienda, pero las autoridades canadienses se negaron a enviarlo a los Estados Unidos porque, habiendo abolido la pena de muerte, ninguna persona acusada de un crimen capital podía ser extraditada para ser juzgada, si existía la posibilidad de que la sentencia condenatoria fuera de muerte.
Finalmente, tras seis años de batallas legales, Ng fue extraditado, pero sus abogados usaron todos y cada uno de los trucos posibles para posponer el juicio, el cual finalmente comenzó en 1998. Se piensa que los gastos del procedimiento judicial han sido los más altos en la historia del derecho mundial, superando incluso a lo gastado en el caso de OJ Simpson. Al final del juicio, Ng fue encontrado culpable del asesinato de seis hombres, tres mujeres y dos niños y condenado a muerte.
Actualmente, los abogados de Ng están apelando la sentencia, lo cual podría llevar otros seis años de batallas legales antes de que se ejecute la sentencia.

JESSE POMEROY (EL NIÑO PSICÓPATA)


Jesse Harding Pomeroy (29 nov 1859-29 sept 1932) fue la persona más joven condenado por el delito de asesinato en primer grado en la historia de la Commonwealth de Massachusetts.En 1871-1872, hubo informes de que varios jóvenes fueron atraídos por separado a las zonas remotas y atacado por un muchacho un poco mayor. Sin embargo, nadie fue arrestado.
En 1872, Ruth y los dos niños se mudó al sur de Boston. Pomeroy los ataques de jóvenes continuaron, y fue finalmente arrestado y su caso sea escuchado ante un juez de menores. Pomeroy fue declarado culpable y condenado a la Escuela Lyman a muchachos en Westborough, Massachusetts, por su minoría de edad (es decir, hasta que cumplió 18 años). El Boston Globe cubierto esta historia, la última línea del artículo: "Por lo general, la conclusión de que el niño es deficiente mental."
Pomeroy fue llevado a ver el cuerpo de Millen y le preguntó si había cometido el asesinato. En la investigación oficial, Pomeroy se le negó el derecho a un abogado.
El caso de la Commonwealth v. Pomeroy se escuchó en la Corte Suprema de Massachusetts (condado de Suffolk, en Boston) el 9 de diciembre y 10 de diciembre de 1874. En el juicio, el Fiscal General abogó por un veredicto de culpabilidad en el asesinato de primer grado. En su alegato final, instó a un cargo de asesinato con alternativa atrocidad extrema, que, de acuerdo con la ley de Massachusetts, es asesinato en primer grado, pero se diferencia de la carga original de la obligación de premeditación.
Pomeroy fue declarado culpable el 10 de diciembre de 1874, con la recomendación del jurado de la misericordia a causa de la juventud del prisionero.
Pomeroy abogado, Charles Robinson, presentó dos excepciones que se anuló en febrero de 1875, momento en el que Pomeroy fue sentenciado a la horca hasta la muerte.
Se mantuvo el gobernador a firmar la sentencia de muerte y asignar una fecha para la ejecución de Pomeroy. Sin embargo, el gobernador William Gaston se negó a cumplir con esta responsabilidad ejecutiva. El único medio legal de perdonar la vida de Pomeroy fue a través del Consejo del Gobernador, y sólo si la mayoría simple de los nueve miembros del Consejo votaron a favor de conmutar la pena de muerte. Durante el próximo año y medio, el Consejo votó tres veces: las dos primeras votaciones confirmó la ejecución de Pomeroy, y las dos veces gobernador de Gaston se negó a firmar la sentencia de muerte. En agosto de 1876, el Consejo adoptó una tercera votación, de forma anónima, y la sentencia de Pomeroy fue conmutada por cadena perpetua en confinamiento solitario. En la noche del 7 de septiembre de 1876, Pomeroy fue trasladado de la cárcel del condado de Suffolk a la cárcel estatal en Charlestown, y comenzó su vida en solitario. Tenía 16 años y 9 meses de edad.
En 1917, Pomeroy sentencia fue conmutada en la medida de lo que le permite a los privilegios que ofrece a los reclusos la vida de otros. Al principio se resistió, queriendo nada menos que un indulto. Con el tiempo ajustado a sus circunstancias y apareció en un show de juglar en la prisión. En 1929, en ese momento un hombre de edad con una salud frágil, fue trasladado al hospital de Bridgewater para Criminales Dementes, donde murió el 29 de septiembre de 1932.

20 nov 2010

ALBERT FISH (EL ABUELO ASESINO)



Fish nace en 1870. En su familia existen numerosos antecedentes de perturbación mental, empezando por su madre que oye voces por la calle y tiene alucinaciones, dos de sus tíos internados en un psiquiátrico, un hermana demente, un hermano alcohólico, etc.
Durante el juicio quedó probado que realizó todo tipo de perversiones con más de 100 niños matando además a 15. Se descubrió también su extraño gusto por hacerse daño a sí mismo, uno de sus sistemas favoritos era clavarse agujas alrededor de los genitales. Una radiografía descubrió un total de 29 agujas en el interior de su cuerpo. Le gustaba comerse sus propios excrementos, o introducirse trozos de algodón empapados con alcohol dentro del recto y prenderles fuego. Es condenado a la silla eléctrica y ejecutado en la prisión de Sing Sing el 16 de enero de 1936. Cuando se le preguntaba por la cifra exacta, respondía sonriendo: "Por lo menos cien". Tubo una sorprendente reacción después de ayudar a los guardias a colocarle los electrodos, y se mostró entusiasmado. Finalmente se le acusa de haber asesinado un total de 15 niños, la gran mayoría procedentes de las capas más pobres de la población

LA SERPIENTE


Conocido como “La Serpiente” por su forma astuta y despiadada de actuar, Sobhraj es un asesino serial francés de ascendencia hindú y vietnamita. Se sospecha que cometió innumerables asesinatos en Asia y Europa depredando sobre todo en turistas.
Fue criado en París, pero escapó de la escuela y se fue a Vietnam donde comenzó su carrera criminal falsificando cheques de la cuenta de banco de su hermana. Arrestado por primera vez en 1963 (cuando tenía 19 años), comenzó a usar sus habilidades para la manipulación y el chantaje y cuando salió de prisión comenzó a moverse de país en país robando a cuantas personas podía. Se introdujo fácilmente en el mundo del tráfico de heroína y en 1972 cometió su primer homicidio, inicialmente para eliminar a sus competidores en el negocio y después como una forma de diversión, inyectando cocteles letales a sus víctimas y robándoles todas sus pertenencias. Elegía turistas jóvenes, que viajaban solos o en pequeños grupos con el backpack a la espalda, pues sabía que nadie los buscaría pronto. Se piensa que cometió al menos 20 asesinatos de 1972 a 1982 en la India, Tailandia, Afganistán, Turquía, Nepal, Irán y Hong Kong.
Charles Sobhraj fue arrestado numerosas veces en Francia, Afganistán, Grecia e India, pero se las arreglaba para salir pronto, enredando a sus captores o aliándose con personas que lo ayudaban a escapar. En una ocasión, planeó robar todos los pasaportes y pertenencias de los pasajeros de un autobús lleno de estudiantes de ingeniería dándoles lo que dijo eran tabletas para prevenir la disentería en la India, pero quedó descubierto cuando los chicos comenzaron a desmayarse en el lobby del hotel.
Por este crimen, estuvo 10 años recluido en una de las más duras prisiones de la India, pero pronto se convirtió en el rey del lugar, obteniendo privilegios de los guardias y el servicio de todos los internos y hasta del alcalde de la prisión.
Poco antes del día de su liberación, organizó una fiesta de cumpleaños y distribuyó alimentos repletos de tranquilizantes a quienes asistieron, de tal forma que todos quedaron dormidos excepto él y una cuadrilla de sus secuaces. Salió de la prisión por la puerta principal e incluso tuvo el descaro de fotografiarse a lo largo del proceso. Pronto fue aprehendido nuevamente y él mismo declaró que había planeado esto para evitar ser extraditado a Tailandia donde le esperaba un juicio por 5 homicidios y donde seguramente le darían la pena de muerte.
En 1997 fue finalmente liberado pero, temiendo ser extraditado, se negó a salir de su celda hasta recibir sus papeles de identidad procedentes de la embajada francesa. Poco después de salir hizo un trato de 15 millones de dólares por una autobiografía y los derechos para filmar una película sobre su vida con el productor francés Yves Renier.
En Francia se convirtió en una celebridad, y todo el mundo quería una entrevista con él. Sobhraj cobraba el equivalente a unos 10 mil dólares por sentarse a tomar un café con un periodista y hablar sobre las condiciones de una entrevista y, si esta se daba, Sobhraj cobraba por cada palabra que pronunciaba.
Sobhraj vivió cómoda y ricamente en París hasta que, en un acto solo concebible en una mente psicopática y con un ego que superaba el sentido común, viajó a Nepal para divertirse en los casinos, sabiendo que en dicho país estaba condenado a prisión por asesinato. Fue capturado y ha permanecido tras las rejas desde entonces hasta la fecha.

EL ESTRAGULADOR PHOENIX


Sipho Thwala, un asesino serial sudafricano llamado también “El Estrangulador Phoenix” es culpable de haber violado y estrangulado al menos a 19 víctimas con su propia ropa interior antes de enterrarlas en tumbas a baja profundidad. El 31 de marzo de 1999, la suprema corte de Durban halló a Twala culpable de 16 asesinatos y de 10 violaciones, y fue sentenciado a 506 años de prisión.
Twala, de 31 años, se convirtió en el hombre más buscado de su provincia natal KwaZulu localizada en la arte este de Sudáfrica cerca del océano Índico. Sus crímenes, cometidos entre 1996 y 1997 esparcieron el terror entre las comunidades de Phoenix y de KwaMashu.
Twala, quien ya había sido arrestado por violación en 1994, fue aprendido por los asesinatos seriales antes mencionados cuando una muestra de DNA tomada en aquellos años coincidió con las de las víctimas más recientes.
El asesino llevaba a sus víctimas a los campos de caña cercanos a Phoenix con la promesa de conseguirles empleo y cuando estaban lejos de la vista de todos las atacaba con inusitada fiereza. Twala hablaba tres idiomas y se dedicaba a la venta y compra de caña.
Cuando fue condenado a 506 años en prisión, Twala no mostró el menor arrepentimiento y su familia, aún cuando era muy cercana a él, jamás lamentó que este hombre hubiese sido destinado a pasar el resto de sus días en confinamiento.

DEMENTES Y ASESINOS.........(RECOMENDACIONES DE PAGINAS Y BLOG)

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POEMA A LA MUERTE POR PABLO NERUDA

Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel del alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido de perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.

Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado como un árbol.

Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos;
la muerte está en la escoba,
en la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.

La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante

POEMA A LA MUERTE

¿Cómo llenar el vacío de esta noche?

No con lágrimas,

puesto que el exilio es voluntario,

sí con pena,

que no cabe en mi pecho el deseo.

¿Es, acaso, extraño una noche oscura?

De loco es añorar la luz ahora

y sin embargo me salgo de mí

y necesito como el adicto

la droga redentora.

Tiemblan mis labios

en tus labios ausentes,

huyes como una sombra

que no logro atrapar.

Queda mi grito en la garganta

y tu pecho cotidiano

de las manos se escapa,

tus ojos, ya cerrados,

no me hablan.

En este silencio sin tí

me pregunto:

¿Cómo llenar el vacío de esta noche?

NO SON LOS MUERTOS

No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fria,
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavía.

No son los muertos, no los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos,
los que mueren con honra son los vivos,
los que viven sin honra son los muertos.

La vida no es la vida que vivimos,
la vida es el honor, es el recuerdo.
Por eso hay hombres que en el Mundo viven,
y hombres que viven en el Mundo muertos.